En tiempos de los pagos móviles, las propinas ya no son lo que eran

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Tenía que pasar. Llegados a este punto del camino era inevitable que una tradición como esta acabara doblegándose al universo digital y electrónico. Las propinas están cambiando. Esas que dejamos en el bar de siempre, tras el partido de los domingos o con el café mañanero del lunes. Esos céntimos que se perdían en nuestro bolsillo y que solían acabar en el del camarero, ya no volverán a ser lo que eran.

Las ayudas económicas digitales ya no solo se plantean para premiar contenidos de internet a través de algunas opciones como Dropcoin o ChangeTip, sino que ahora bajan al barro de los pagos más habituales para confirmar que la era digital lo trastoca todo.

El dinero físico ya empezó a desaparecer de la cartera motivado por las tarjetas electrónicas, pero ahora se encuentra en peligro de extinción por la (bastante reciente) posibilidad de hacer pagos con el móvil y dejar propinas. Propinas que también pueden dejarse de forma digital a través de un iPad en el punto de venta. Una estrategia ideada para reflotar los negocios que están de capa caída y para dar una nueva opción a quienes gustan de pagar un poco más de lo que pone la cuenta y no suelen llevar efectivo.

Desde MasterCard explican a Think Big que han detectado un creciente interés en algunos mercados, como el estadounidense, para trasladar las propinas en efectivo a los pagos electrónicos. Creen que “dependerá de los comercios y de los clientes” que esto llegue a suceder en España. Por su parte, la consultora Gartner espera que, para 2017, un 50% de los pagos que se realicen en EEUU se hagan con el móvil, lo que podría justificar un progresivo avance hacia las propinas digitales.

No obstante, aunque en nuestro país el proceso es más lento que en el americano y desde las asociaciones españolas de hostelería aún no tienen una opinión formada sobre los nuevos modelos de propina, algunas herramientas empiezan a abrir camino.

Zapper lo hace de la mano de los teléfonos inteligentes. Se trata de una aplicación móvil sudafricana que funciona ya en diez países y que permite el pago con teléfono móvil en restaurantes, cafeterías, bares y caravanas de comida ambulante. En España opera desde enero de este año, se utiliza en casi 1.000 establecimientos pequeños y “está funcionando bien a pesar de que el sur de Europa aún no está acostumbrado a pagar con el móvil”, nos explica Elisha Aswani, su portavoz en nuestro país.

Su funcionamiento es sencillo. Solo hay que descargarse la app, introducir y guardar el número de la tarjeta de crédito y escanear un código QR proporcionado por el establecimiento cada vez que hay que hacer un pago. Después, la aplicación da la opción de dejar propinas en distintos porcentajes (0%, 10%, 12,5%, 15%…). Según Aswani, entre todos los países que utilizan Zapper a nivel mundial, las propinas han aumentado un 13% con respecto al año anterior.

Flypay y Tip.ly son otras herramientas que permiten también dejar propina a través del smartphone. Además, con la primera, los clientes pueden hacer el pedido desde la mesa, dividir la factura entre quienes la compartan y elegir propinas de porcentajes muy diversos. Por su parte, la segunda tiene el simple objetivo de que los consumidores no pasen un mal trago al no poder dejar propinas cuando no lleven dinero en efectivo.

Incluso Starbucks permite ya esta opción en sus establecimientos de Estados Unidos porque, según Adam Brotman, su director digital, más del 11% de las transacciones en esta cadena tienen lugar con el teléfono móvil, y cerca de 10 millones de clientes utilizan su aplicación para realizar pagos. Mientras tanto,Apple Pay de momento no plantea la posibilidad de dejar propinas, algo que irrita a algunos de sus usuarios.

Sea como sea, aún hay mucho camino por delante en lo relacionado a los pagos a través del móvil, sobre todo porque comerciantes y usuarios necesitan adaptarse a ellos y porque, para poder utilizar todas estas aplicaciones, es necesario que el comercio concreto trabaje con ellas.

Otra de las opciones que se están impulsando, especialmente en Estados Unidos, es la utilización del iPad como sistema de pago y propina digital, pensado para reemplazar a la tradicional caja registradora en el punto de venta. El clásico desaparecería, pero la tradición de las propinas, no.

La interfaz típica de la tableta de Apple también podría presentar en pantalla varias opciones para dejar ciertos porcentajes de propina, ninguna o la cantidad concreta que el usuario decida. Después, el cliente pagará su cuenta (y dejará su propina) acercando su teléfono móvil a un lector del iPad para pagar a través de alguna aplicación instalada (gracias a la tecnología NFC) o con la misma tarjeta de crédito.

El analista de mercado Justin Guinn, que ha impulsado un estudio sobre el presente y futuro de las propinas utilizando este tipo de tecnologías, advierte que es importante que los establecimientos entiendan los efectos positivos que este nuevo escenario puede generar para sus trabajadores. De hecho, asegura queestos sistemas pueden fomentar un aumento de los beneficios incluso en establecimientos donde no suelen dejarse propinas habitualmente (como panaderías o tiendas de ropa).

Otra de las opciones que han nacido para dejar propinas de forma diferente, sin recurrir al efectivo y evitando que el cliente se sienta obligado a nada, es el sistema DipJar. Se trata de una suerte de tarro electrónico (que funciona en 500 establecimientos de EEUU) en el que los clientes pueden introducir su tarjeta de crédito para dejar 1 dólar (0,89 céntimos) cada vez que visitan un establecimiento. De esta forma, la acción es totalmente voluntaria.

Ryder Kessler, cofundador de la empresa que lo comercializa, explica que lanzó el sistema después de hablar con camareros que le explicaron cómo sus propinas se habían desplomado después de que la mayor parte de sus clientes olvidaran el dinero en efectivo para pagar con tarjeta.

Aunque es posible que las propinas tradicionales no desaparezcan del todo, a menos que lo haga también el dinero en efectivo, parece innegable que el viaje hacia un mundo sin monedas avanza a toda velocidad. Sin embargo, aún falta tiempo para que tanto comerciantes como consumidores se acostumbren a un escenario que no ha hecho más que subir el telón.

Publicado en blogthinkbig.com (Telefónica), por Lucía El Asri. 

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