Cuando los vecinos aprovechan los espacios vacíos

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En España muchos edificios públicos, locales y espacios están vacíos, en desuso o desaprovechados. A la vez, muchas personas no tienen acceso a una vivienda digna y muchos colectivos sociales y culturales necesitan lugares en los que impulsar su actividad.
Un primer paso para que los ciudadanos empiecen a aprovechar los espacios infrautilizados, para organizar talleres o abrir sus propios negocios viene de la mano del urbanismo adaptativo o «del mientras tanto», una filosofía que consiste en dejar que vecinos y agrupaciones utilicen y den vida a dichos espacios hasta que la administración decida qué hacer con ellos.

Este modelo de urbanismo ha llegado a San Sebastián, concretamente al barrio de Egia, de la mano de la oficina de innovación urbana Paisaje Transversal. Allí, los arquitectos han identificado y mapeado los espacios públicos y los locales en desuso para que sus colectivos, organizaciones y asociaciones de barrio puedan reflexionar sobre la utilización que se está haciendo de ellos.

Lo han hecho en colaboración con los vecinos, «para que la gente aportase ideas y dijera qué quería que ocurriera con esos lugares», explica a Yorokobu Jon Aguirre Such, arquitecto de Paisaje Transversal.

«Nos preguntamos de qué manera podíamos crear estrategias para activar los espacios, generar vida urbana y reactivar el comercio de la zona», afirma. Para ello, pensaron que lo más adecuado era crear una guía (Protocolos para la Activación de Espacios) que se adaptara a las necesidades del barrio y explicara al ciudadano de forma clara y breve lo que debe hacer para pedir y aprovechar esos lugares vacíos, sin perderse entre normativas y trámites burocráticos.

Según el arquitecto, este tipo de urbanismo puede ser un apoyo para la ciudadanía, que está mostrando mucho interés en generar un nuevo vínculo «y una nueva relación con el espacio público». Cree que la gente reclama apropiarse cada vez más de ese espacio, recuperarlo como un lugar de ocio no consumista, como un lugar de relación, transformarlo y hacerse con él.

Ejemplos de éxito

Quienes confían en esta forma de utilizar el espacio lo hacen apoyándose en ejemplos de éxito. Australia es un referente gracias al famoso escritor y presentador de televisión Marcus Westbury, que en 2008 consideró que los edificios vacíos de Newcastle podían tener una nueva vida hasta que se le diera un uso definitivo, así que decidió pedirlos prestados. Gracias al proyecto Renew Newcastle, fueron más de 170 iniciativas, colectivos y proyectos empresariales de la urbe los que pudieron beneficiarse utilizando más de 60 edificios, con una idea que consiguió extender al resto del país.

Westbury, que considera que esta es la única forma de hacer que las ciudades sean dinámicas y prósperas, logró que se reactivaran lugares fantasma y que se impulsaran empresas creativas y proyectos culturales donde antes no había nada. Por eso ha llevado la iniciativa más allá de su país, hasta Estados Unidos, para conversar con urbanistas de

Nueva York, Austin o San Francisco

En otros lugares se han puesto en marcha proyectos similares. En Nueva Zelanda, este tipo de urbanismo ha sido muy útil. Sobre todo, en la ciudad de Christchurch, después del terremoto que sufrió en 2011 y que obligó a sus ciudadanos a transformar y revitalizar muchos edificios y espacios que llevaban tiempo sin utilizarse. En Roma, Italia, ya se trabaja para revitalizar la ciudad reutilizando residencias, zonas militares, de transporte y cines con los que no se sabe qué hacer de momento. Lo mismo sucede en Bremen (Alemania), Alba Iulia (Rumanía) y Budapest (Hungría). En este último caso, se calcula que el 30% de las oficinas de la ciudad están vacías.

En Reino Unido también se han impulsado iniciativas para reutilizar edificios desaprovechados y propiedades comerciales, sobre todo como espacios creativosdonde la gente puede trabajar, organizar exposiciones o ensayar para un concierto. Los artistas británicos se benefician de este espacio, especialmente los que tienen pocos recursos, y para propietarios también supone una ventaja, puesto que no tienen que pagar el mantenimiento del espacio mientras se esté utilizando.

Aguirre Such admite que las iniciativas para reactivar las ciudades mediante un urbanismo adaptativo son aún muy aislados, pero está convencido de que es algo que en España puede hacerse. De hecho, en algunas ciudades como Barcelona o Madrid los ciudadanos también pueden tomar parte en proyectos para reactivar edificios vacíos, aunque el modelo de San Sebastián, según el arquitecto, «tiene un componente más ciudadano».

En cualquier caso, esta filosofía puede ser la solución a un problema acuciante de las urbes, porque «tener solares y locales vacíos degrada la imagen de los barrios», además de provocar sensación de malestar económico y de retroceso. Tal vez sea esta la mejor manera de lograr que las ciudades sean, a todos los efectos, de sus vecinos.

Publicado en Yorokobu, por Lucía El Asri.

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