Una app que promueve el boicot a Israel: el móvil como altavoz de la causa palestina

Kate Ausburn Flickr

Las nuevas tecnologías se han convertido en una nueva aliada para las reivindicaciónes pacíficas del pueblo palestino. La primera sigla de la campaña BDS – boicot, desinversiones y sanciones – pronto podrá ponerse en práctica desde el móvil gracias a una sencilla aplicación.

«Todas las formas pacíficas de intervención internacional, hasta el momento, han fallado a la hora de convencer a Israel de que cumpla con la legislación humanitaria, respete los derechos humanos fundamentales y termine con la ocupación y opresión del pueblo palestino», explica a esta web Maren Mantovani, integrante de la secretaría del Comité Nacional Palestino de BDS.

Según ella, esta campaña es una medida necesaria y eficaz para acabar con la «impunidad» de Israel. Quienes apoyan la iniciativa consideran que el Estado tiene la obligación de reconocer el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación.

«En estos momentos solo existen dos alternativas para frenar la ocupación», afirma Sergio Yahni, argentino de origen judío que vive en Israel y codirige el «Alternative Information Centre». «Una es la acción no violenta de resistencia popular y la otra es el choque violento». Según Yahni, la BDS es uno de los «pocos elementos no violentos» que quedan para ejercer presión y cambiar la política israelí «que afecta tanto a palestinos como a ciudadanos israelíes».

La campaña de boicot, desinversiones y sanciones nace en 2005 como una forma de dar respuesta a la falta de atención de la comunidad internacional sobre lo que ocurre en Palestina, relata Javier Díaz Muriana, que trabajó para la BDS desde el terreno. «La legalidad internacional no se aplica a Israel. Así que los palestinos decidieron hacer un llamamiento inspirándose en el ejemplo del pueblo sudafricano contra el apartheid», asegura.

Con ella, se insta a grandes multinacionales y a gobiernos a dejar de invertir «en un país que no respeta los derechos humanos y que se aprovecha de ello para hacer negocio». También se llama al boicot cultural, económico, deportivo – utilizando especialmente la fuerza del fútbol -, sindical y académico (este último ha llenado titulares tras la adhesión del reconocido científico Stephen Hawking).

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El boicot, en un clic

Quienes estén de acuerdo con la campaña de BDS pronto podrán hacerlo también desde su smartphone a través de la ‘BDS app’. ¿Para qué servirá? La información que existe actualmente sobre la aplicación aún es escasa, pero su objetivo es claro: permitir que cualquier persona, gente común no conectada con la política, pueda contribuir al movimiento de una forma más social. Y favorecer, especialmente, que esa contribución se lleve a cabo por parte de quien consume el producto.

Contendrá una base de datos con los nombres de las marcas y productos que, a ojos de quienes apoyan la campaña BDS, deberían ser boicoteados. Pero lo más destacado es que vendrá equipada con un escáner para código de barras. Cualquier consumidor podrá pasar el código de barras de los productos que va a adquirir por el lector de su móvil, y, de esta forma, la ‘app’ identificará rápidamente qué elementos de su lista de la compra están dentro del boicot de BDS.

Información detallada de las marcas

La francesa Veolia, la israelí Mekorot -«que es responsable del apartheid de agua de Israel y del robo de este recurso natural a los palestinos»-, Elbit – empresa armamentística israelí y símbolo de la construcción del muro – o SodaStream y Ahava -ambas localizadas en las colonias -, estarán recogidas y catalogadas dentro de la aplicación, según Marem Mantovani. Quien no conozca los motivos solo tendrá que repasar la documentación recogida en la app, lo que favorecerá la creación de un espacio donde conversar e involucrar al público en el debate sobre la situación en Palestina.

Ilan Pappé, activista y pensador israelí de reconocido prestigio internacional, comenta a esta web que una aplicación como esta puede ser muy útil para Palestina. «Creo que es muy importante contar lo que está ocurriendo a través de este tipo de mecanismos. Al igual que utilizando internet, Youtube, Twitter o Facebook», concluye.

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¿Una aplicación efectiva?

Sete Ruiz, miembro de BDS en Madrid, cree que una aplicación de este tipo puede ayudar a que la campaña llegue a más gente. «Yo me la instalaré en cuanto salga, aunque solo sea por hacer una valoración», asegura. Su efectividad, considera, dependerá de la visión que tenga la gente sobre la propia campaña y el trabajo que realizan sus promotores.

Javier Díaz Muriana advierte de que este tipo de herramientas no son «un fin en sí mismas, sino un medio para alcanzar algo», pero afirma que una sencilla aplicación como esta «siempre te recuerda que está pasando algo al otro lado del mundo, y que la estrategia definida para ayudar al pueblo palestino es el boicot». «Tenerlo en el móvil puede facilitar la interiorización del mensaje», añade.

Incluso puede servir ya no solo para reducir el apoyo a este tipo de compañías, sino también para «construir una cultura global de resistencia y solidaridad». Al menos esa es la opinión de Joe Catron, reconocido activista americano de BDS que reside en Gaza. «La ‘BDS app’ difundirá la esencia de la campaña como un sentimiento popular y como una estrategia económica», añade.

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BDS, imposible sin tecnología

Marem Mantovani lo tiene claro: «el nuevo movimiento de solidaridad con Palestina, que se reformó con la segunda intifada, es impensable sin tecnología». Y esa tecnología va desde la comunicación habitual entre activistas de distintos continentes hasta los mecanismos de difusión. Catron considera que una aplicación para hacer el boicot, «así como los actuales modos de comunicación online como Facebook y Twittter, ayudan a los activistas y defensores de una causa a mantenerse informados, así como a estar en contacto e inspirados».

Tanto si el boicot se hace de una forma tradicional, como si se ayuda de elementos tecnológicos para intentar ser más efectivo y llegar a más gente, la campaña habrá cumplido su objetivo cuando se consiga poner «fin a la colonización, se desmantele el muro, se reintegren en los territorios a los palestinos del 48 y se tenga en cuenta el derecho de los refugiados al retorno», sentencia Díaz Muriana.

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Díaz Muriana explica que buena parte del camino ya está andado. A su juicio, el éxito de esta campaña en tan poco tiempo es mucho mayor que el que se consiguió en Sudáfrica. «Hace diez años este trabajo era muy incipiente, se entendía como una suerte de amenaza cuyo funcionamiento la gente no entendía y, sin embargo, el tema del boicot va a ser discutido dentro de pocos días en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU», añade Sergio Yahni.

Según Yahni, internet ha servido para acelerar drásticamente el desarrollo de la iniciativa. Un buen ejemplo lo tuvimos hace apenas unas semanas con el boicot contra la actriz Scarlett Johansson, que protagonizó un polémico anuncio de la empresa SodaStream, duramente criticado por activistas propalestinos. En este caso, la presión de la campaña BDS a través de internet favoreció que la actriz abandonara, por «diferencias de opinión», su labor en la ONG Oxfam.

¿Será útil la ‘BDS app’?, se pregunta Yahni. «Cuando salga a la luz ya probaremos si realmente sirve o no a los objetivos de la BDS». Ahora solo les resta esperar.

Por Lucía El Asri en Yorokobu

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