Soy musulmana y nadie mata en mi nombre

Y, quien lo hace: no me representa.

Me han preguntado: “¡eh!, ¿Dónde tienes las bombas?” –supuestamente desde la broma. Me han llamado lapidadora y me han asegurado que mi religión mata y es violenta –y por tanto, yo también he de serlo-.

Me han dicho que en el Corán nos obligan (a los musulmanes) a matar a los infieles – es decir, a cargarnos a todos los seres del planeta que no sean musulmanes-, para combatir la falsa fe y la falta de creencia. Como si la moral o la bondad de una persona se midieran en función de su credo. Como si cualquiera pudiera matar, o debiera hacerlo. Sigue leyendo

Anuncios