Dr. Mohammad, médico de una revolución

Los asesinatos, violaciones,  torturas y la falta de comida, luz, agua y medicamentos, han sido algunas de las denuncias más importantes  de los activistas sirios desde el comienzo de la revolución en 2011, ante la inacción de la comunidad internacional. Algunos médicos voluntarios que ayudan a curar a los heridos en manifestaciones, o los que intentan llevar a cabo operaciones casi imposibles con los escasos medios disponibles, se han convertido en la salvación de aquellos sirios que, de lo contrario, tendrían que enfrentarse a unos hospitales que, según Amnistía Internacional, se convirtieron casi desde el principio en centros de tortura y maltrato, especialmente, el Hospital Militar de Homs. Sigue leyendo

Payasos sin Fronteras: Provocando la risa entre tiendas de campaña

Entre el 23 de abril y el 2 de mayo, un equipo de Payasos sin Fronteras se dirigió al campo de refugiados de Choucha, situado en Túnez, donde se refugian más de 3.000 personas, entre ellos 500 niños (150 de ellos sin familia). La mayoría son ciudadanos que huyeron hacia Libia por la mala situación de sus países de origen. Con la caída de Gadafi, también se vieron obligados a abandonar Libia. El conflicto y su piel oscura, (muchos de ellos son negros), convertía a estos civiles en el blanco de las represalias del bando triunfante. Durante el gobierno de Gadafi, los negros que vivían en Libia  eran considerados sus aliados. Muerto el presidente, la población negra de este país se ve perseguida, sea realmente seguidores del expresidente o no. Los ciudadanos desplazados hasta Choucha son civiles que nada tienen que ver con el conflicto ni con supuestos apoyos al régimen. Igualmente se ven perseguidos y desde hace 15 meses viven entre tiendas de campaña. Su futuro por el momento es difuso. Entre dificultades y la complejidad que supone vivir refugiado, la risa es la mejor aliada para, si no olvidar, deshacerse de los problemas durante unas horas.

 

Fotografías para reivindicar el derecho a existir en Palestina

En la primera guerra del Golfo, Occidente se encargó de censurar las imágenes que mostraban la muerte, cualquier fotografía que reflejara lo cruel que puede ser el hombre. De un tiempo a esta parte, la imagen se ha convertido en arma para dar a conocer ciertas realidades. Duras, pero reales. ¿Cómo si no habríamos conseguido materializar en nuestra mente las imágenes de los niños asesinados recientemente en al-Hawla (Siria)?

En muchas ocasiones, “presencias un acontecimiento y puedes contárselo a otra persona cuando han pasado horas, pero será difícil dibujar la imagen de tu historia en su cabeza”. Son palabras de Ahmad Meslah, fotógrafo feelance y director de la página Eye on Palestine . Actualmente vive en Ni’lin, un pueblo situado al oeste de Ramallah (Palestina), ciudad donde suele desarrollar su trabajo. De padres palestinos que se vieron obligados a abandonar su tierra hace más de 25 años, Ahmad (que tiene nacionalidad palestina) si bien nació en Ammán (Jordania), pasó la mayor parte de su infancia en Arabia Saudí el 23 de julio de 1985. Desde pequeño se acostumbró a ver por televisión la lucha del pueblo palestino, y se preguntaba cuándo volvería al hogar de su familia para unirse a esa lucha. Lo hizo en 1999. Desde entonces intenta “provocar el cambio”. Es de los que piensan que una imagen vale más que mil palabras y cubre el conflicto palestino-israelí con su cámara.

Otra noche en la tierra. Otra noche entre los taxis de El Cairo

La noche cae y la carretera de El Cairo se inunda de taxis.

Machacados, “hechos polvo”, como describe David Muñoz, el director del documental “Otra noche en la tierra”. Los vehículos navegan por un Nilo de tierra “semi destrozado” que destila melancolía “para contrastar con la fuerza de los cambios revolucionarios”.

Dentro de los coches de alquiler la vida resurge en Egipto. Pausada. Acelerada. Lejana al trajín que sucede al otro lado del cristal. Tan solo unos centímetros más allá. Por solo unos minutos.


Foto de David Muñoz Sigue leyendo