"El cáncer en Palestina es la colonización"

Del río al mar. De norte a sur. Con la causa palestina. Porque desde Líbano hasta Egipto, del Mediterráneo a Jordania, Palestina es una tierra histórica que necesita igualdad de oportunidades, derechos y obligaciones para todos sus habitantes, comenta Nabil Mansour. Es un joven músico catalán, de origen palestino. Estudió música en el Liceo y en el Taller de Músicos y reconoce amar por encima de todo: la música y  Palestina.

Risueño y cercano. Tanto, que resulta difícil pensar que pudiera estar en contacto con organizaciones terroristas. Sin embargo, las autoridades israelíes denegaron su entrada en Palestina cuando, “después de 5 horas y media de interrogatorio, consideraron que tenían sospechas sobre ello, nada más lejos de la realidad”. La razón: hace activismo defendiendo la causa Palestina a través de su música. “Yo lo único que hago es cantar”. Si el canto y la guitarra le hacen a uno terrorista, entonces tal vez lo sea, dice.  Pero si eso no es así, y simplemente es cultura y libertad de expresión, “entonces ellos cometieron una injusticia conmigo”.

Pero para él, como para todos los palestinos, la causa Palestina es algo necesario. Sin embargo, existe cierta dificultad para que gente no palestina o no árabe entienda en qué consiste. Según Nabil esto depende mucho de la visión distorsionada que ofrecen algunos medios, que hacen, según él, un trabajo tendencioso, “puesto que tienen un claro financiador detrás, con unos intereses económicos y políticos totalmente opuestos a los que los palestinos tenemos”.

“La música es un lenguaje que llega fácilmente a los corazones de la gente”

Y la música es el mejor instrumento que tiene Nabil para intentar explicar lo que ocurre en su tierra, para que la gente interiorice la realidad de un pueblo que ha sido desprendido ilegalmente de la tierra en la que vivía para “favorecer a un grupo étnico concreto que por creer que aquella es la tierra que Dios le ha prometido se ve con el derecho histórico, colonialista, de echar a los ciudadanos que viven en ella”. La música Palestina refleja la realidad que viven los palestinos, su día a día, especialmente desde que empezó su ocupación por parte del Estado de Israel “con la connivencia de la Comunidad Internacional”. Y en sus canciones retrata la vida en los campos de refugiados porque, como comenta Nabil, 7 millones de palestinos de los 11 que viven en todo el mundo son refugiados. Para ellos esos campos son lugares de espera hasta que puedan volver a sus casas. También plasma la destrucción de los hogares, la expropiación de los recursos naturales, los checkpoints que ponen los israelíes entre ciudad y ciudad, “entre pueblo y pueblo, para dificultar la movilidad palestina, para complicarles la vida tanto personal como económicamente”, y situaciones más concretas como la de una madre que vive con angustia durante el día cuando ve salir a su hija de 8 años por la puerta de casa para ir al colegio, una madre que no vuelve a respirar hasta que la ve regresar, después de todos los peligros a los que se ha tenido que enfrentar la pequeña, el punto más débil de la sociedad. Esos detalles que Nabil ha escuchado personalmente en campos de refugiados como el de Balata, en Nablus, son las historias que le conmueven y hacen llorar, y el combustible que le mueve a componer.

Aunque lejos de su tierra, Nabil también se ve afectado en esa lejanía por el conflicto, ya no solo a nivel profesional sino personal, especialmente cuando recibe malas noticias por parte de los familiares que tiene en Palestina. Las armas de los israelíes son mortíferas, explica, “utilizan balas que entran en el organismo, donde explotan, aparentemente dejan un pequeño agujero exterior, pero por dentro es tremendo. Hay balas que dentro del cuerpo se mueven y se quedan en el organismo”, un familiar suyo falleció por el disparo de un mortero israelí. “Y por supuesto, estas cosas te afectan y cuando las has digerido acaban convirtiéndose en música, a veces incluso sin haberlas digerido”.

Pero afirma que los palestinos tienen la capacidad de relativizar todo lo que ocurre, y es por ello que también compone desde el divertimento, combinando la ironía y la sátira.

Ha tenido la oportunidad de hacer colaboraciones con otros músicos y reinterpretar canciones. Una de las colaboraciones fue con el cantautor español Ismael Serrano. Su labor fue arreglar en árabe la línea musical de Luces Errantes, composición destinada al coro de los niños de Ramala para ser grabada en Belén. “Es incalculable el valor que tiene para mi esta colaboración, es un privilegio”. Así mismo, el día que en Barcelona tuvo lugar una gran manifestación por “la cruel masacre de la Franja de Gaza”, “el maestro Lluis Llach” le dio permiso para interpretar su versión de L´Estaca. Ese mismo día, sobre el escenario,  “la canté por primera vez y desde entonces esta canción me ha acompañado a todos mis conciertos”.

¿Es el futuro de los palestinos vivir para siempre siendo refugiados o crees que recuperarán en algún momento su territorio?

“La duración de una injusticia no crea un derecho. Los palestinos que llevan refugiados 10, 20, 30, 40, 50, 55 o 60 años, tienen hoy exactamente el mismo derecho de volver a sus casas, al que tenían el día en que se convirtieron en refugiados. Y, por tanto, nuestro trabajo como palestinos y amigos de palestinos es concienciar a la gente de que lo que tiene que hacer es luchar para que se mantenga viva la llama del derecho al retorno que todo palestino  tiene que poder ejercer soberanamente. El palestino que se quiera quedar en el lugar que reside en ese momento porque está bien, contento, tiene a su familia y  una situación aceptable, lo puede tener que hacer sin ningún problema. Pero su derecho al retorno tiene que ser llevado a cabo con una compensación suficiente por el sufrimiento que él y sus familiares tuvieron que pasar el día en que los expulsaron. Y el palestino que lleva 50 años viviendo en un campo de refugiados de Siria, de Líbano, o de cualquier otro sitio de los muchísimos campos de refugiados que hay en todo el mundo árabe, tiene que poder regresar exactamente al mismo lugar, a la misma ciudad de donde salió, ese es un derecho que él tiene y nadie se lo puede arrebatar. El derecho de retorno de los palestinos es individual e inalienable, y cada uno tiene que decidirlo”.

Nabil comenta con Aish la efectividad de la BDS o la Estrategia del Boicot, las Desinversiones y las Sanciones que tiene como objetivo impedir o entorpecer la ocupación militar israelí en Palestina. “Cualquier país que se salte a la torera la aplicación de la legislación internacional y que viole flagrantemente los derechos de una población a quien está ocupando militarmente, tiene que tener algún tipo de represalia para que cese esa actividad” comenta Nabil, dice que es necesario lanzar un mensaje a los gobernantes del mundo para dejarles claro que “cogeremos nuestra propia arma, que es nuestra condición de ciudadanos y de consumistas en la sociedad capitalista y diremos: éste producto no lo compramos, este servicio no lo contratamos, esta empresa concreta la boicotearemos porque tiene intereses en colonias israelíes dentro de la palestina ocupada, o haremos lo mismo con una universidad que trae a un académico que es un claro defensor de la expulsión de un ciudadano palestino de su tierra natal, sea la del 48 o la del 67. La BDS evidentemente tiene un efecto y es lícita”, y eso es lo que ha llevado a Israel a cambiar el nombre de algunas empresas parar burlar el trabajo de la Campaña, no obstante, la mayor parte del comercio israelí es de armas, lo que hace difícil su boicot, comenta.

¿Cuáles son los intereses que pueden llevar a EE.UU  y a parte de Europa a apoyar a Israel?

“Bueno, está claro que la política exterior de EE.UU no se hace en Washington, se hace en Tel Aviv, porque actualmente existe un lobby de presión israelí judío sionista en EE.UU. que se llama AIPAC,  y que controla a 200 congresistas del Congreso norteamericano. Esto quiere decir que todo aquello que afecte a Israel y un candidato norteamericano quiera llevar a cabo, se va a ver claramente sancionado por estos congresistas que están presionados a su vez por este lobby. Por tanto, EE.UU. no es ningún juez imparcial en lo que sería la relación de entendimiento posible entre el pueblo palestino y el estado de Israel, todo lo contrario, se trata de un gobierno claramente sesgado por los intereses que defienden aquellos que realmente los controlan como son estos mecanismos o lobbies de presión. El rol de EE.UU es evidentemente inválido desde nuestro punto de vista. La cosa está muy clara, al final de lo que se trata es de aplicar un sistema de justicia para toda la gente que vive en un lugar determinado. Todos ensalzamos la lucha contra el apartheid en Sudáfrica y la lucha de Nelson Mandela, y cómo salió de la cárcel y se convirtió en presidente, la lucha de aquellos negros, el 80% de la población desposeída,  con derechos restringidos, y cargada en sus obligaciones contra una población blanca que era la que gobernaba. Eso se tenía que acabar y se acabó. Y es lo que pasa exactamente ahora, en Palestina tú comparas todos los índices de calidad de vida de un palestino no judío y de un ciudadano israelí judío y la diferencia es brutal. Lo que se tiene que hacer es equilibrar. Dar acceso a todo el mundo a la educación y al trabajo…todo este tipo de cosas se tienen que aplicar allí, y esta es nuestra guerra desde el punto de vista positivo, o mejor dicho, esta es nuestra lucha, que trata de hacer entender a la gente que todos somos exactamente iguales independientemente de la raza, el sexo, el color, y la religión”.

¿Las tres religiones monoteístas podrían llegar a convivir en paz?

“Seguro, puesto que eso ocurrió anteriormente al movimiento de colonización que dio lugar al Estado de Israel”. Sus abuelos le contaban historias de antes de la ocupación que se repetían constantemente. Eran tiempos donde los judíos que llegaban a Palestina eran tratados como hermanos por los palestinos, eran acogidos como si fuesen vecinos de toda la vida. Su abuela dio de mamar a una niña judía al mismo tiempo que daba el pecho a su propia hija, porque la madre de la niña judía no podía hacerlo, “por tanto, esa tía mía tiene una hermana de leche judía”.

“El mal de todos los males en Palestina es la ocupación, el cáncer en Palestina es la colonización”

Y el día en que esa ocupación comience a aminorarse, reducirse y vaya desapareciendo, la situación mejorará, afirma Nabil, “en un momento del futuro miraremos al pasado y nos acordaremos de aquellos tiempos en que había tanta animadversión y odio de una comunidad a otra, y lo miraremos como eso, como pasado. Porque, cuando existe una colonización y un intento de privilegiar a una gente concreta sobre otra gente determinada, al final la gente que se ve rezagada acaba protestando y luchando por tener un status que sea digno de su humanidad”.

Aún queda un largo camino para lograr una Palestina sin “exclusivismos”, donde se pueda convivir, lejos de ideologías “supremacistas que deben dejar de existir de una vez por todas. Lo recorreremos con responsabilidad y a la vez con esperanza audaz”.
Lucía El Asri

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