Alexander Page: “En el conflicto de Siria no hay marcha atrás”

Fui detenido por un policía secreta mientras grababa una manifestación en Damasco. Conseguí soltarme, tirarle el móvil a un amigo que estaba cerca y salir corriendo, pero me alcanzaron. Y entonces me vi arrastrado desde el interior de la mezquita hasta un autobús, allí no podía levantarme porque alguien me pisaba la cabeza mientras otros me pegaban.”

Así comienza la historia de su arresto Alexander Page, activista de Damasco. Puede que en el mundo occidental este nombre sea poco o nada conocido pero, en Siria, desde el comienzo de la revolución, Page se ha convertido en uno de los más famosos periodistas gracias a su trabajo.

Una revolución que ha sido bloqueada –informativamente hablando- puesto que Siria ha cerrado sus fronteras a los periodistas. Sólo una reportera, Sofía Amara, consiguió grabar un profundo documental sobre lo  que estaba sucediendo en el país árabe en verano de 2011, aunque sin revelar su condición de periodista. Este joven se ha convertido en una de las principales fuentes de información para los medios de comunicación internacionales. El resto nos llega gracias a los vídeos que algunos sirios consiguen colgar en la red y que muchas veces les cuesta hasta los 10 dedos de sus manos, si no la muerte, en caso de ser capturados por las fuerzas de seguridad del régimen.

“¡¿Por qué hacéis esto si nosotros queremos la libertad para todos?!” Le gritaba un hombre a un policía mientras éste le golpeaba en el mismo autobús donde Alexander Page se había visto arrastrado. Después de la paliza, los policías le taparon la cabeza y, tras andar un buen rato, le condujeron hacia un “área de seguridad”.

Una vez allí le quitaron el cinturón, los zapatos y el reloj y le metieron en una habitación donde había otro hombre que también estaba detenido. Cuando el hombre vio entrar a Alexander empezó a gritar a la policía “¡¿Por qué le hacéis esto?, no lo entiendo, es muy joven!” entonces los policías le pegaron muy fuerte. “Creo estaba loco” dice Page, “Decidí no volver a mirarle por temor a que le hirieran de nuevo”.
Hablar con él es difícil, a kilómetros de distancia, nuestro único medio es Skipe. Las continuas interferencias hacen complicado, por no decir imposible, entender sus comentarios en inglés. Internet ha sido desde el comienzo de la revolución su mejor  herramienta de trabajo.

“No me permitieron sentarme, ni comer, ni beber, ni dormir”.

Después de pasar una hora en esa sala le llevaron por un largo corredor hasta una habitación oscura donde le obligaron a desnudarse, y “no me permitieron sentarme, ni comer, ni beber, ni dormir. Me golpearon durante mucho tiempo”. Y mientras varios hombres le pegaban, otro grababa todo. “Luego me estrangularon y golpearon hasta que ya no pude sentir nada más. Cuando me quedé dormido me echaron encima agua con lejía”. Sediento y sin saber que ese líquido no era agua, Alexander intentó beber, “cuando traté de beber el agua que tenía en la cara empecé a tener dificultades para respirar y ellos se rieron de mí”.

Después de permanecer en esa sala un periodo indefinido de tiempo, fue conducido a un cuarto de interrogatorios donde un oficial le dijo: “Dame tu facebook y contraseña”, Page accedió pero no le dio los datos correctos. Cuando el policía se dio cuenta de que eran falsos,  exigió a Alexander los verdaderos, a lo que él contestó: “si quieres lo escribo yo por ti”. La respuesta se tradujo en otra paliza y fue, de nuevo, conducido a la habitación oscura donde, una vez más, no pudo ni siquiera sentarse.
“Esto realmente era un problema para mí porque yo no podía aguantar de pie mucho tiempo más. En cuanto me caía ellos me golpeaban”.

¿Qué sentiste en ese momento?

“No puedo explicar cómo me sentí. Es la experiencia más dolorosa de mi vida. Recuerdo haber pensado que era imposible  sentir tanto dolor”.

Tras largas horas de encierro le devolvieron sus cosas y le obligaron a firmar un papel“que decía que yo pertenecía a un grupo terrorista y que no volvería a hacer jamás lo que había hecho (salir en manifestaciones y grabarlas)”. Los policías le ordenaron que no tomara un taxi para volver a casa, pero “yo no podía andar en mi situación, así que cogí un taxi. Desde entonces no puedo imaginarme a nadie en prisión, aunque sé que a otras personas les han hecho cosas mucho peores. Assad es un mentiroso, he probado su ley”.

Alexander también habla del sufrimiento de los niños en el conflicto Sirio, “incluso los niños pequeños tienen miedo a Bachar Al Assad, ven cómo sus padres hablan de él entre susurros y siente que ese hombre es peligroso”. Casi 300 niños han muerto ya desde que la revolución comenzó.

Obviamente Alexander Page no se llama así, este nombre sólo era un pseudónimo para que nadie pudiera descubrir su verdadera identidad. Pero alguien de la policía secreta le llamó para decirle que quería hablar con él. En ese momento Alexander tuvo dudas,“Alguien próximo a mí, no puedo decir quién, está en el Consejo Nacional de Siria. Le pedí que investigara si alguien había averiguado quién era Alexander Page realmente”, y así fue, ellos sabían que él se llamaba Rami.

Por eso hace mes y medio viajó a Egipto junto con su mujer y su hija. Se dirigió a la frontera de Jordania porque en el aeropuerto tenían todos sus datos y corría el peligro de ser detenido. En Jordania permaneció varios días. “Días antes un policía secreta me paró en la calle, cerca de mi casa, y me dijo: mantén la boca cerrada o te mataremos”. Al poco tiempo alguien le habló por Skype, “¿Tú eres Rami?”, me preguntó, “Sí, así es”,respondí, “Entonces tienes que irte ya, no te queda tiempo”.Y se marchó. Después de varios días, su casa en Siria fue asaltada.

En Egipto continúa su trabajo aunque sigue amenazado. Desde allí escribe en su blog y cubre noticias con contactos del interior de Siria, “Conozco a gente de todas las ciudades del país. Tenemos una red de prensa en Damasco y paso información a periodistas internacionales”. Allí además organiza concentraciones y manifestaciones e intenta ayudar a los que están dentro de Siria, “Intento conseguir móviles, dinero, cámaras para grabar y equipos médicos”. Por el momento, como muchos activistas, Rami ayuda todo lo que puede en el Consejo Nacional Sirio y coordina a activistas de diferentes países árabes como Marruecos, Bahrein, Túnez, Palestina o Libia.

Parece que las cosas están empezando a cambiar en Siria especialmente con la deserción de un gran número de soldados del Ejército del régimen, “ahora los sirios libres armados se han hecho fuertes y un gran porcentaje del Ejército está dispuesto a desertar, pero por el momento tienen miedo”. Según nos cuenta Rami, es preciso que ese porcentaje de soldados pongan a salvo a  sus familias y para entonces, serán más de 15.000 militares los desertores que se unirán a la protección del pueblo.

¿Crees que la represión en Siria acabará pronto?

“Bueno, creo que si el Gobierno continua haciendo lo que está haciendo conducirá al país a una guerra, porque hasta el momento la gente está intentando ser pacífica, pero no podemos seguir callados, la gente está muriendo. 3800 personas han fallecido  ya, hay miles de desaparecidos y otros miles han huido del país. No hay marcha atrás. No queremos ayuda de la OTAN y no espero nada de la ONU ni de la Liga Árabe, todos ellos son débiles y patéticos, se preocupan sólo por el territorio y no por la situación de Siria y su gente”. Rami, o Alex, sabe que si el mundo mira el conflicto sentado en el sofá no solucionarán nada. “El único camino es aplastar al régimen”“No hay marcha atrás”.

 

Publicado en  Web Islam

Por Lucía El Asri

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