Conoce al rapero libanés Rayess Bek y la músico siria Naïssam Jalal

Foto de Lucía El Asri


Miércoles 7 de septiembre de 2011

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) con motivo de los actos del Día del Cooperante organizó a principios de septiembre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid un concierto con tres artistas de raza,“La Shica” que actuó sola mostrando su característico baile flamenco, y Naissam Jalal y Rayes Bek, en una actuación conjunta.  En el desarrollo del concierto de los artistas árabes colaboró Fábrica de Ideas.

Rayess Bek nació en Líbano en plena guerra civil, a los 3 años se exilió a Francia con su familia para regresar a su país a los 14 donde vivió su adolescencia y se inició en el mundo de la música. En 2007 regresó a Europa para continuar su carrera musical. Naissam Jalal nació en Francia donde se educó en música. Posteriormente decidió marcharse a Siria, el país de origen de sus padres para continuar su formación en Damasco. Actualmente, ambos actúan juntos en los escenarios de países árabes y europeos, su música presenta la belleza de los acordes tradicionales de Oriente y los nuevos ritmos de Occidente.

Encontré a los artistas en la terraza del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Rayess es un hombre aparentemente serio, de aspecto sencillo y mirada amable. Cargaba una abultada maleta, seguramente con el atuendo de su actuación. Naissam, una mujer joven, alegre, mostraba una sonrisa permanente y llevaba su flauta travesera siempre con ella.

Cuando llegamos al camerino, Rayess comenzó a bromear con la cantidad de comida y bebida que encontró: “¡¡¡¿Todo esto es sólo para nosotros?, ¿para nosotros dos?!!!” Dijo. Al cabo de unos minutos comenzamos a hablar.

Wael Koudaih, más conocido como Rayess Bek, volvió a Líbano a los 14 años tras haber estado exiliado con su familia en Francia. Cuando llegó a su país de origen descubrió en persona los odios políticos y sectarios profundos que duermen en Líbano. Se trata de un país sumido en un conflicto permanente. En la década de 1960 contabilizó casi medio millón de refugiados palestinos. Uno de ellos es el abuelo de Wael que se marchó de Galilea alrededor de 1948 para asentarse en Líbano.

Con el paso del tiempo, los palestinos refugiados en Líbano irán formando milicias armadas apoyados por la Organizaciçon para la Liberación de Palestina, OLP, para hacer frente a Israel y recuperar los territorios ocupados. Llegaron a controlar el sur del país, lo que hizo que los cristianos libaneses y otros grupos políticos y religiosos se armaran. El descontrol y el enfrentamiento entre cristianos nacionalistas y palestinos e izquierdistas desembocó en luchas sociales que se materializaron en 1975 a través de una larga guerra civil. Después Israel intervino en Líbano para apoyar a los grupos cristianos y echar a los palestinos, y Siria participó en el conflicto poniéndose del lado de los musulmanes. En 1982 Israel ocupó Líbano y las tropas de la ONU se establecerán en el territorio con la excusa de buscar una solución al conflicto que perdura hasta nuestros días.

Cuando Rayess volvió a Líbano entendió en qué consiste un conflicto civil como el que tuvo lugar allí. Comprendió qué es un conflicto confesional religioso y comenzó a escribir, letras para sus canciones al encontrarse en la necesidad de expresar todo lo que ve y siente (aunque ya se había iniciado en esta tarea cuando era un niño). Su mejor vía para lograrlo: el hip hop. “Yo no puedo olvidar esa parte de mi vida (la guerra). Lo que más me ha afectado en la vida ha sido la guerra y el exilio.”

Su trayectoria personal y su trabajo están marcados por el exilio y la guerra. Haber dividido su vida entre Oriente y Occidente ha condicionado la música que transmite. Comenta que París y Beirut son dos mundos completamente diferentes con culturas distintas. Él es fruto de ambas y ha querido profundizar en ellas para encontrar la belleza de la mezcla. “Creo que hoy soy una mezcla de la cultura oriental y occidental pero no puedo decir cuál es mi parte oriental y cuál la parte occidental. No reconozco en mí una única cultura al igual que el ser humano no es uno ni único”.

Naissam Jalal nació en Francia, estudió flauta clásica en el conservatorio y cuando obtuvo el título decidió marcharse a Siria, su país de origen. En Damasco perfeccionó el aprendizaje de la flauta árabe. Quería aprender a tocar este instrumento ya que en Europa no había encontrado un profesor para hacerlo. Además tenía como objetivo utilizar sus conocimientos musicales para crear algo nuevo. De esta forma combinó el estilo de la música árabe con la flauta clásica. Además, fue a Siria para conocer su cultura, su lengua materna, las costumbres de su país, y para entrar en contacto con otros músicos árabes: “Estar en contacto con otros artistas árabes me influyó porque aprendí mucho con ellos”.

Actualmente ambos actúan en Rayess Bek Orchestra. Rayess es el encargado de poner voz al grupo, Naissam toca la flauta  y Yam Pittard se encarga del laúd, ambos aportan el toque árabe a la música. Con esta unión pretenden crear algo nuevo: “Hemos mezclado instrumentos árabes y occidentales y hemos creado algo que creo que es único”, comenta Rayess.  También pretenden mezclar las dos culturas en las que han crecido los artistas uniendo técnica y sentimiento, “he mezclado instrumentos para volver al fondo árabe que forma parte de mi”.

El último trabajo de Wael, “Hip Hop Republic” presenta títulos como: B-E-I-R-U & T, Schizophrenia o Madinet Beirut. Se trata de la recolección de las mejores canciones políticas remezcladas con la colaboración de muchos raperos.

La unión de Wael y Naissam, su deseo de crear una música `orien-occidental´ convierte su trabajo en algo muy personal. Puede ser un nuevo estilo basado en la mezcla de lo electrónico, el jazz, el rap y los acordes árabes; una nueva forma de transmitir o simplemente el resultado de unas condiciones que les han llevado a crear algo tan original. Además de hablar sobre sus culturas, sus sentimientos, Rayess canta sobre la guerra, una circunstancia que según dice, “no tiene derecho a olvidar”. Uno de sus últimos trabajos, “L`homme de gauche” (el hombre de izquierdas), representa la forma de hacer música de Wael. En este single, Rayess Bek canta a Palestina, país de su madre y abuelo. Canta a la justicia y a la libertad, a la verdadera democracia frente a la hipocresía mientras una flauta domina el final de la canción y en nuestra mente aparece el muro de la vergüenza. Un muro que el Gobierno de Israel comenzó a construir en 2002 en territorio palestino tras la Segunda Intigada  y que desde sus inicios tenía la intención de medir  más de 700 kilómetros de largo y entre 50 y 100 de ancho. Dicen que no hay muro que detenga la libertad, sin embargo, este muro impide incluso las relaciones entre familias. Construido dentro de Cisjordania, separa a ciudadanos de sus lugares de trabajo e impide el libre desarrollo de los derechos humanos con torres de vigilancia, alambradas, zonas de arena fina para registrar huellas…dispuestos con la excusa de evitar el acceso de grupos armados en Israel. Pero éste no sólo es un muro físico, sino que limita la creación de ideas por el fuerte control que ejerce. Impide que los jóvenes reciban una buena educación y que prosperen.

Hoy su música es sobre todo para ciudadanos árabes porque habla de la política de esos países. “La letra es muy dura en estos términos”, comenta el rapero que tras añadir que también es para Europa y para los francófonos, con quienes ha compartido muchas experiencias vitales: “He vivido muchas cosas en Francia y muchas de mis canciones también van dirigidas a los franceses, aunque, sobre todo cuando hablo de política, tengo que hacerlo con una sonrisa en la cara para que me comprendan”. Para Naissam, su música va dirigida a todo aquel que la sienta suya.

Hacer una entrevista en la azotea del Círculo de Bellas Artes de Madrid por la noche no tiene precio, pero mucho más si estás en compañía de dos personas que tienen tanto que contar sobre su vida, su trabajo y la situación actual en los países árabes. Hablamos de la primavera árabe porque la música de estos artistas no es indiferente a las revueltas. Rayess nos dice: “Mira, yo no creo que pueda cambiar el mundo con mi música pero pienso que la música es importante para levantar a la gente. Hace tres meses recuerdo a la gente gritando y manifestándose en los países árabes mientras coreaban canciones”.

Dice Wael que cuando comenzaron las revueltas árabes se le ocurrió hacer una canción que colgó en Internet. Después se dio cuenta de que la gente se animaba cuando la cantaba, incluso de que había gente que la cantaba en las manifestaciones, “Es alucinante que la gente esté pidiendo libertad para decir adiós a los dictadores, a la corrupción”. Cree en la música como un instrumento con poder, como mensaje universal, humano, político…y de alguna forma eso es lo que él quiere transmitir en sus canciones.

Para Naissam la revuelta árabe es algo muy bueno: “Si no hubiera habido un dictador en Siria, yo no hubiera nacido en Francia”. Ella cree que `Inshaallá´ [Si Dios quiere] el gobierno de Bashar Al Assad caerá, y ese sí será el inicio de la verdadera revolución. Sus palabras son el mejor ejemplo de la esperanza que transmite su música, la “esperanza en la resistencia”.

Internet es un instrumento fundamental donde, aparentemente, es más difícil ejercer el control. Para quien vive en países donde la censura está a la orden del día la red se convierte en su mejor arma para luchar por la libertad de ideas. Actualmente, Wael puede vender discos en Líbano, pero con censura. En muchos otros países árabes está totalmente prohibido porque hace referencias a asuntos o situaciones políticas y religiosas, y en ellos refleja su idea secular; “Soy una persona secular y pienso que la religión debería estar separada de la política, deberían estar en diferentes niveles. Soy muy duro con los políticos y actualmente no puedes criticar a los gobernantes árabes”. Por eso desde el primer momento utilizó Internet para llegar a su público. De hecho, en su web permite la descarga de canciones de forma gratuita.

En el concierto de esa noche Wael quiso lanzar un nuevo mensaje a los ciudadanos árabes, transmitirles que es posible luchar como lo están haciendo para conseguir una vida digna. De hecho, también hablamos de los “indignados” españoles. Le parece maravilloso que este tipo de corrientes de gente que se rebela contra el poder siga creciendo porque “la gente necesita libertad real para conseguir vivir mejor”.

Nos despedirnos mientras la sala de conciertos del Círculo de Bellas Artes se llenaba de gente de todas las edades, desde niños, adolescentes, hasta personas de mediana edad, que llegaron atraídos por  la belleza y exotismo de la música árabe y el rap. Algunos asistentes comentaron al final de la actuación: “Me ha gustado mucho el concierto, me parece muy original la forma en que fundían la flauta con la voz del rapeador…me ha gustado mucho la mezcla de sonidos modernos como la electrónica y otros tradicionales típicos de Oriente Medio, si volvieran a Madrid a dar un concierto yo repetiría”.

Lucía El Asri

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