La belleza del capitalismo, por Lucía El Asri para El Inconformista digital

A lo largo de la historia sobre las diferentes sociedades han predominado cánones de belleza impuestos por quienes ostentan el poder. Normalmente afectan tanto a hombres como a mujeres, pero lo hacen con mayor dureza sobre estas últimas. De la prehistoria tenemos el ejemplo de las Venus de Willendorf, mujeres gordas, de amplios pechos y grandes caderas, sinónimos de belleza y de atractivo sexual para el hombre. En la antigüedad clásica de Grecia la belleza estaba en hombres musculosos y atléticos, casi Dioses, en la proporción y la matemática. Del Renacimiento tenemos la herencia del David de Miguel Ángel o El nacimiento de Venus. En el Barroco dominará la pomposidad y la carne representados por Las tres Gracias de Rubens. El siglo XX vendrá con grandes cambios, especialmente para la mujer. La Primera Guerra Mundial le obligó a desempeñar trabajos de hombres en fábricas, con lo que tuvo que cambiar su vestimenta, hacerla más corta y cómoda y olvidarse de las faldas largas y anchas. Así comienza a surgir una mujer aparentemente más independiente y moderna. La Segunda Guerra Mundial incentivó este cambio, la mujer empezó a utilizar pantalones, faldas cortas que hacían necesaria la delgadez para poder lucir las piernas, la moda empezaba a ser diseñada para los jóvenes. Sigue leyendo

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